La pasión detrás de la angustia.
Entrevista a James Cattom por Julia Lennis.
Se encuentra en una situación en la que sabe lo que quiere hacer, pero no entiende cómo comenzar. Lo veo bastante angustiado sentado en su silla, nos encontramos en el comedor, son casi las 8 AM y el lugar está lo bastante lleno. La lluvia cae, quiero comenzar la conversación, pero no sé cómo comenzar.
Deberíamos ser honestos, pero apenas podíamos mirarnos a los ojos, el comedor luce igual que siempre, las mesas de madera desgastadas redondas en donde todavía se podía ver las marcas fantasmales de los antiguos cafés. Es así cómo me surge la duda de si una mesa bajo un foco de luz es lo bastante fuerte. Al final el encuentro debía ser sobre él. Terminó su primer cigarrillo y me miró, se lo veía triste y cansado, ya comenzaba a notarse las ojeras.
“¿Qué quieres que te diga? Apenas entiendo lo que estoy haciendo, me la paso todo el día pensando cómo hacer el proyecto, siento que cada vez estoy perdiendo el norte” Dijo James soltando un suspiro mientras exhalaba el humo que contenía en sus pulmones. “He intentado inspirarme, pero apenas tengo ganas de levantarme de la cama.”
“Prefiero seguir con otro tema que me parece más interesante que mi constante frustración, es lo que hago a veces para despejar mi cabeza de la constante angustia. Una de las cosas que más me interesa son las ventanas. La primera vez que me fije en una de ellas fue con Leo, estábamos en su casa y decidimos salir al balcón, era un día caluroso y habíamos terminado de rendir unos parciales y decidimos tomar unas cervezas, nos sentíamos libres y despreocupados que comenzamos a mirar lo que ocurría en los demás departamentos”. James hizo una pausa tomando un sorbo de café mientras encendía otro cigarrillo. Los estudiantes comenzaban a llenar el patio haciendo que James tenga que hablar un poco más alto. “Como te decía, nos sentíamos tan libres que comenzamos a ver a través de las ventanas de otros. Comencé a pensar que cada uno de aquellos huecos eran una escena. Tendría que haber terminado todo así, como un juego, pero aquella noche no pude dormir, me quedé pensando, en un principio no sabía hacia dónde llegarán estos pensamientos hasta que aquella mañana salí hacia la clase de proyecto.”
James paró de hablar, se lo ve abrumado y constantemente mirá hacia todos lados. “Me encontraba otra vez frustrado sentado frente a mi cuaderno, no sabía qué hacer ni por donde empezar, hasta que me acordé de aquella noche. Comencé a investigar y ver distintos tipos de arquitectura, también los recorridos ya no eran caminos conocidos sino ir descubriendo otra vez” James señala detrás de mí, desde donde nos encontramos se ven los grandes ventanales del comedor “Es increíble como un elemento tan común comenzó a tomar otra forma para mi”.
Nos tomamos un entretiempo cuando se acercaron los amigos de James, entre ellos estaba Leo; me saludó, pero solo compartió unas palabras con su amigo antes de irse.
“Desde ese momento vi como una ventana podía transmitir, algo que no tomaba realmente relevancia cuando proyectaba, solo era un hueco en la pared, lo bastante grande como para dar ventilación y unas visuales. Pero, ¿Qué quería transmitir? ¿Qué era eso que me sacaba el sueño? Es triste ver cómo a medida que uno comienza a avanzar en la carrera todos aquellos sueños se van moldeando hasta adquirir una forma dañina para la creatividad.”
“El año pasado había viajado con mi novia y Leo al pueblo costero en donde vivían sus abuelos, o único que recuerdo de ese viaje fueron las salidas a bares, pero hace poco encontre mi camara, al comenzar a ver pude notar que lo que había vivido mis ojos lo había captado algo diferente que hasta ese momento no lo había notado. Las luces, los colores y texturas adquieren otra perspectiva al verlas a través de la cámara, aquellas fotos fueron el comienzo de todo. Parecían pequeños portales, transmitiendo sensaciones. Eso es algo que nunca había logrado con un proyecto mío, se basaban más en lo que el profesor quería que lo que realmente sentía. Me había vuelto una persona fría con mis propios proyectos”
“¿Qué quiero transmitir? Eso es lo primero que me pregunto. Lo que voy a lograr, el objetivo ya no es importante sino cómo se va formando, ahora cada pieza tiene un porqué.”
Gotas fueron manchando las hojas y el tono de la madera se volvió más oscuro. Al momento de retomar la nota estábamos en su habitación, me señaló aquel famoso balcón que había hecho realidad su nueva obsesión y esta nota. Me mostró una serie de dibujos que adjuntará al final de la nota.
“Tengo que admitir que me he vuelto a este lugar varías veces en el transcurso de año” dice James sentándose en el piso del balcón, lo acompañó y desde ahí puede ver los demás departamentos, todo forman una especie de claustro en donde se encuentra en patio de la residencia, la fachada con ladrillo da una sensación de estar en un castillo, al inclinar la cabeza hacia la derecha logró ver la ventana de mi propia habitación. Aunque la zona de mujeres se encuentre al otro lado, en el segundo claustro, aun así soy capaz de notar las cortinas cerradas, “Es como la ventana de Le Corbusier”.
“Al momento de comenzar a buscar referentes en esta nueva obsesión que tengo volvía a caer en las garras de la E 1027. Se trata de una casa de verano que fue diseñada por Eileen Gray, al verla transmite una sensación de paz, es todo lo que Corbu soñó pero no pudo realizar. Es una de las historias más fascinantes que he leído, podría ayudarte hacer un articulo de eso. Pero a lo que voy es que aquello que era tan puro y honesto era mirado a través de un cuadrado con envidia y lujuria. Me parece fascinante como la arquitectura desempeña algo más allá que una máquina para vivir, un diseño planteado para que el usuario sea quien la controle y no al revés. Aquel hombre construyó un refugio para sus deseos, cada parte está pensada como un ensayo de todo lo que quería y no podía obtener. Al igual que aquella noche que miraba los demás balcones buscando encontrarme, él ya lo había hecho. Entonces, es así como su obra terminó siendo más que el autor, más de aquellos usuarios que crean la intención detrás de aquella ventana.”
“¿Por qué la obra tiene que nacer para el usuario y no para hacer notar algo al usuario? Leo una vez me planteo la mística que existe sobre lo que estoy planteando, algo así como un Dios que busca que los mortales se muevan por su obra como piezas. Al principio me reía cuando escuche aquella ocurrencias, estábamos en misa y lo único que puede pensar es que creía más en mi obra que yo mismo. Sin embargo, debo decir que aquella idea me persigue, y sí no estaba creyéndome un Dios sino un director.”
Llevamos más de tres horas hablando cuando la puerta fue abierta por Leo, tenía el saco todo empapado y su pelo castaño con rizos revueltos. Al vernos se sorprendió y preguntó si todavía seguimos con la entrevista, pregunta qué afirmamos, le pregunté si podía hacerle una preguntas con respecto a la teoría que planteaba James, pero al principio se negó hasta que mi entrevistado se levantó contento mientras le suplicaba que fuera parte. Abrumado me invitó a sentarme en su sillón mientras que James nos preparaba unas tazas de café. La lluvia se volvía cada vez más densa y los truenos me provocaban escalofríos, James me tranquilizó diciéndome que después me llevaría a mi residencia cosa que me alivió.
“Lo que le decía a Jamie” empezó Leo “Es que sus pensamientos, o por lo menos la idea de plantear el proyecto, me parece una voluntad de un Dios dictatorial” aquel término recibió un quejido de su compañero de habitación “No quiero decir esto en el mal sentido, esto no deja de ser un hecho artístico, y es por ello que todos los rasgos negativos se tendrían que eliminar y verlo como un ejercicio creativo que busca generar una sensación, este caso la sensación sería manipulada, estaría condicionada por lo que el propio autor quiere generar en el espectador. Me parece que la arquitectura muchas veces puede pecar de esto, por no decir siempre.”
“Entonces, ¿lo que quiero hacer no es más que el alma de mi propia carrera?” pregunta James haciendo gestos con la mano mientras sostiene un cigarrillo que acaba de encender “¿Cuál es la esencia de la arquitectura? ¿La manipulación de los sentidos?” se lo nota consternado, su mirada se encuentra perdida mientras trata de ingerir lo que ha dicho Leo.
“¿No es eso? ¿No es eso lo que estamos estudiando? Un sin fin de técnicas y saberes que ya se han dictaminado de cómo hacer el truco de magia, hacer sentir a una persona con tan solo un plano, inducirlo a la locura con un sistema de plano que se van cerrando y abriendo como un laberinto ¿Qué sientes, James, cuando entras a una Iglesia? ¿Crees que toda esa gloria y aura es por algún tipo de verdad que te ha llegado por estar ante Dios? O simplemente has caído en las garras de la historia de la arquitectura religiosa.” Dice Leo levantándose del sillón y caminando hacia James, lo agarra del brazo al verlo derrumbado “No estoy tratando de decir que uno no pueda sentir, pero el arquitecto al igual que el director guía, siento que un mal director es aquel que utiliza esa manipulación lo bastante como para impedir que el usuario sea capaz de tener su propia interpretación. O no eres tú quien se queja cuando ve detrás los hilos, la profanación de las emociones.”
Con lágrimas en los ojos mientras es abrazado por Leo, James dice “Entonces ya no sé qué es lo que creo”.
Ya es de noche cuando decido irme a mi habitación, Leo es quién me acompaña, aunque ya han pasado dos horas desde aquella discusión y hemos tenido tiempo de distendernos mientras planeamos nuestras vacaciones, James aún se encontraba decaído. Bajamos las escalera en silencio, el ascensor aún se encuentra roto, en ese recorrido es cuando comienzo a pensar en la charla que he presenciado, en lo que implica. No pensaba que me podría afectar, creí ya saber lo que quería de mi carrera, pero aún así comienzo a sentir un sabor amargo. Saludamos a un par de chicos que parecen venir de una fiesta.
Caminamos por el claustro, el cual ya parece un bosque que un patio, eso hacía que Leo pueda guardar el paraguas ya que las copas de los árboles nos protegen.
“¿Quieres decir que no se puede tener un efecto sin la manipulación?” la pregunta se me escapa. Leo deja de caminar y me mira, abre la boca para decir algo, pero duda y entonces la vuelve a cerrar, se queda mirando un rato con la mirada hacia abajo, tiene las manos en los bolsillos y el ceño fruncido.
“No es eso el nacimiento de todas las artes”
Esa es la única cosa que tengo de él antes de volver a retomar el camino. Al otro día me despierto y me vuelvo a juntar con James, pero esta vez dentro del comedor, la lluvia aún continúa.
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